sábado, 15 de enero de 2011

SOBRE TIEMPOS DE PRINCESAS HELADAS, COSTURERAS Y CREPUSCULOS

No es mi intencion ridiculizar ni herir a los miles de seguidores de los actuales grandes best sellers. La lectura es una actividad solitaria y hermosa. En este mundo lleno de maldad pero tambien de humanidad, el alma de los mortales debe buscar formas de "escapar" de vez en cuando de la realidad. Y no digo, como los pedantes como Vargas Llosa, que sin leer no se pueda vivir. No, vivir sin leer es perfectamente posible, igual que lo es ser insensible a la belleza de un cuadro, a la emocion de un partido de futbol, a un nocturno de Chopin o, incluso, a las imagenes de una matanza. Cada alma es un mundo y eso debe ser respetado. Pero, asi como soy una de esas insensibles al futbol, soy hipersensible ante el arte de la escritura y creo en eso de que una historia, para que valga la pena, debe ser bien contada.

Que es contar bien una historia es algo subjetivo. Pero sin seguir ninguna teoria de concienzudos criticos, mi humildad de escritora frustrada me hace distinguir una historia bien contada de otra contada sin mas. Digamos que, para mi, una buena historia, una historia bien contada, es aquella que no me importaria firmar sin ruborizarme. A mi me importa, no solo lo que me cuentan, sino como me lo cuentan.

Trabajando en el mundo del libro, tal vez en extincion en papel, aunque de momento pasar la pagina en un e-book sigue siendo un peñazo, por lo que tarda la memoria en recibir la comprension del deseo del lector de pasar de pagina, he visto esas campañas editoriales, esos magazines literarios que salen en todos los periodicos, esas entrevistas a autores de moda. En definitiva, todos te venden lo mismo. Y, por desgracia, lo mismo suele ser bastante mediocre literariamente hablando.

Muchas veces he intentado abordar una novela de moda obligandome a ser humilde en mis criterios. Algunas veces me he llevado fabulosas sorpresas: Andrea Camilleri es un best seller, Eduardo Mendoza es otro, aunque, pensandolo bien, al lado de Ken Follett son simples bloggeros sin lectores como yo. Pero con solo la decima parte de la gente que sabe apreciarlos me conformaria. Son el vivo ejemplo de como ser ameno, inteligente, cultivado y divertido en una sola persona. Y eso sin hartar al lector con  800 paginas de culebron historico o con novelas "policiacas" que dan risa a cualquier aficionado al genero, digase Agatha Christie. Con el corazon en la mano ¿quien puede comparar al Comisario Montalbano, a Pomponio Flato, a Guillermo de Baskerville o a Sherlock Holmes con esa pareja de aficionados enamorados de Camilla Lackberg? Y eso que el es policia, sino en vez de limitarse a descolgar un cadaver porque le da pena sin esperar a realizar los mas elementales analisis de campo (tampoco hay que llegar al irritante dominio de los CSI, que quitan toda emocion y papel al cerebro del detective) hasta se lo llevaria a casa a cenar con su querida escritora cuñada del tipico requetemalo maltratador de mujeres. Ah, y eso con descripciones como "fria mañana nevada". Supongo que para esto hay que hacer algun cursillo de escritura con Garcia Marquez ¿no?

Y es que, encima, como mujer, ¡como nos ponen a las mujeres! En las novelas todas parecemos unas marujas de cuidado. La de moda es una especie de Ama Rosa costurera metida a espia, vamos, un trasunto de Coco Chanel a la española y sin su glamour, abandonada por su amante, naturalmente, para justificar que una mujer se monte una vida independiente. Porque una mujer, si encuentra al hombre de su vida, al parecer ¿que necesidad tiene de buscarse la vida, hablando vulgarmente? Por culpa de un mal hombre se tiene que meter a espia esta mujer costurera. Las Mata Haris españolas si besan lo hacen de verdad, no por frivolidad, como dice el cuple.

Ah, pero eso si, como somos muy modernas, Romeo y Julieta o las heroinas de Jane Austen y sus galanes resultan insufribles. Hay que convertirlos en vampiros adolescentes para que las niñas que sueñan inconscientemente con que su noviete le de mas amor y menos condon se sientan modernas por desear tal cosa, porque claro, si tu novio es vampiro, es logico que no pueda ni darte un beso, no vaya a ser que el chupon se convierta en mordisco y... Ah, pero que bonito tambien quedarte convertida para siempre en vampira adolescente junto a un niñato mas palido que la Luna. Y es que hasta sus cuarentonas madres suspiran por las historietas. Por algo se sienten mas identificadas con la insegura y tontaina Bridget Jones que con la inteligente, aguda, serena y resuelta Elizabeth Bennet, aunque ambas atrapen al identico caballeroso, rico y noble Mr. Darcy. Claro que, leyendo bien, una se explica que se enamore de una y se quede pasmada pensando en que ha visto en la otra semejante maravilloso hombre. Tan inverosimil es una novela como la otra, pero ¡kontxo! prefiero desear ser como Elizabeth Bennet -y ver que el mundo y la naturaleza humana es invariable, para bien y para mal)- y escribir como Jane Austen que ser como la mema de la Bridget y fusilar a la señorita Austen como la Fielding.

Enfin, menos mal que esto no lo lee nadie, porque ya tendria a todo dios enfadado. Como nadie lee lo que yo leo. Fijaos, me da por leer a Klaus Mann, o a Edith Wharton, o Henry James, o Galdos, o Mark Twain o Maupassant (Ah, Bel Ami, tu si que eres un vampiro de carne y hueso, de los que circulan de verdad) o Stefan Zweig...Por eso sera que esto no lo lee nadie. Elemental, querido Watson....

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